viernes, 27 de marzo de 2020

Nunca me había pasado. Tener esa necesidad de sentirte una y otra vez. Eres una droga, dulce y dura, que me destroza cada vez que aparece. Y tras esta rehabilitación, apareces una y otra vez queriendo que me reenganche en esa sustancia, que me destroza una y otra vez. "Nunca me iré" decías, y apareces siempre, como si supieras elegir el momento adecuado y acorde a mis debilidades, aún estando a kilómetros de distancia, para probar a engancharme de nuevo, y ver si puedes destrozarme una vez más.

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